Dimensiones que afectan a la autoestima

Dimensión física. Se refiere al hecho de sentirse bine consigo. En la etapa adolescente, suele valorarse mucho este aspecto, apareciendo algunos complejos. Ha y que resaltar lo valioso y positivo de cada uno, así desaparecerán los posibles complejos y se sentirán seguro de sí.

Dimensión social. Dentro de esta dimensión se puede incluir el sentirse aceptado por los demás. La etapa adolescente es muy importante la relación entre los iguales, pudiendo afectar en un niño si esta relación es de rechazo. Hay que analizar el motivo del rechazo y hacer hincapié en el respeto al otro., ser solidario y ser responsable de los hechos.

Dimensión afectiva. Esta relacionada con la dimensión social, aunque se refiere a las características personales como:
- Ser simpático o antipático.
- Estable o inestable.
- Valiente o temeroso.
- Tranquilo o inquieto.
- Tímido o asertivo.
- De buen o mal carácter.
- Equilibrado o desequilibrado.
Dimensión académica. Se refiere valoración que tiene uno de sí, respecto a sentirse inteligente, creativo y constante.
Dimensión ética. Se refiere a la forma que se interiorizan las ordenes y las normas. También incluye atributos como el sentirse responsable o irresponsable, trabajador o flojo, sentirse buena y confiable o mala y poco confiable.

Formar de expresión de la baja autoestima en los niños

La baja autoestima puede expresarse de diferentes formas dependiendo de cada niño. Algunas de las conductas y actitudes más frecuentes son:

Actitud excesivamente quejumbrosa y crítica. Esta actitud es una forma de expresar una sensación de descontento porque las cosas no le resultan como ellos se esperaban. Con las quejas y críticas buscan la atención y la simpatía de los otros.

Esta actitud de ambiente viene a confirmar la idea que nadie los comprende y asumen una posición de víctimas.

Necesidad compulsiva de llamar la atención. Suelen estar constantemente demandando que se les atienda, como una manera de lograr que los demás le confirmen que son importantes. Suelen interrumpir, muchas veces de manera inapropiada, para que los demás se fijen en lo que están haciendo o pensando.

Necesidad imperiosa de ganar. Son niños que se frustran y se ofuscan de manera desproporcionada si pierden. Piensan que para ser queridos deben lograr ser siempre los primeros y hacerlo siempre mejor que los demás.

En los juegos, no pueden asumir una actitud relajada y de diversión, ya que perder es vivido como una catástrofe. Son malos perdedores, porque no aceptan la derrota; y malos ganadores porque hacen una ostentación exagerada de los éxitos.

Actitud inhibida y poco sociable. Al valorarse poco, tiene temor a autoexponerse. Imaginan que son aburridos para los otros niños, por esta razón no se atreven a tomar la iniciativa creyendo que podrían ser rechazados.

Temor excesivo a equivocarse.

Son personas convencidas de que cometer una equivocación equivale a una catástrofe. El temor a no tener éxito los paraliza.
Con frecuencia presentan ansiedad frente a las exigencias escolares.

Actitud insegura. Tienen un marcado sentido del ridículo, inseguridad para autoexponerse, frenando su creatividad. El miedo al fracaso les resta originalidad.

Ánimo triste. A veces aparecen como tranquilos, que no dan problemas, perro si se les observa con cuidado, muestran un sentimiento general de tristeza.

Actitud perfeccionista. Rara vez están contentos con lo que hacen, Les cuesta discriminar qué es importante y qué no lo es, por lo que gastan la misma energía en cosas accesorias que en cosas importantes.

Los trabajos que realizan so de buena calidad, pero son muy lentos y no suelen terminarlos.

Actitud desafiante y agresiva. Suelen llamar la atención de manera inapropiada. Se suele encubrir la frustración y tristeza con sentimiento de rabia. El temor a la falta de aprobación lo compensan transformando su inseguridad en conducta opuesta, agresiva.

Actitud derrotista. Estas personas suelen tener historia de fracasos, por lo cual, tienden a imaginar que antes cualquier empresa que deban enfrentarse los resultados van a ser diferentes.

Necesidad compulsiva de aprobación. Son niños y niñas que quieren ser constantemente aprobados por todos. Detrás de esta necesidad de aprobación hay una inseguridad muy grande, una falta de confianza en sus propias capacidades.